COVID-19

PSIQUIATRÍA en tiempos de COVID-19:

El Covid-19 ha cambiado nuestro mundo. Puedo hablar a nivel personal al haber estado infectado e ingreso por dicho motivo.  Esta cambio en un corto periodo de tiempo, y como todo cambio inesperado y abrupto, supone mayores dificultades a nuestros procesos de adaptación. Este riesgo tanto directo como potencial, está generando de manera directa, como indirecta (confinamiento, pérdidas de seres queridos, laborales, económicas, percepción de amenaza…) un fuerte incremento del estrés, estimándose un importante aumento de los síntomas de ansiedad y depresión en la población general, y que pueden llevar a intensificarse en función del mantenimiento del Covid-19 y sus repercusiones.

Si bien las medidas de confinamiento y restricción social pueden ser fundamentales para mitigar la propagación de esta enfermedad, sin duda tendrán consecuencias para la salud mental y el bienestar tanto a corto como a largo plazo.

En el contexto de la pandemia de COVID-19, parece probable que haya aumentos sustanciales en la ansiedad y la depresión, el uso de sustancias tóxicas, la soledad y la violencia doméstica; y con las escuelas cerradas, existe una posibilidad incremento de abuso infantil (JAMA Intern Med. 2020;180(6):817-818). 

Es previsible que los grupos de riesgo se vean más afectados. Puede ser particularmente desafiante para los niños, especialmente para aquellos con trastornos del neurodesarrollo en quienes los cambios de rutina causan un gran estrés. En algunos casos, la adherencia terapéutica puede verse comprometida. Las personas con enfermedad de Alzheimer o discapacidad intelectual pueden tener dificultades para comprender la necesidad de quedarse en casa. Los pacientes con esquizofrenia y trastornos mentales graves, que tienen sus propias necesidades, también pueden ser más vulnerables. Las personas adictas pueden experimentar síndrome de abstinencia debido a la dificultad para obtener drogas, mientras que otras adicciones, como el alcoholismo, el tabaquismo y los juegos de azar en línea (además de las apuestas deportivas, debido a la cancelación de juegos) pueden empeorar. Para las mujeres y los niños que son víctimas de violencia doméstica, la situación de encierro puede ser especialmente grave.

La muerte en soledad no solo causa sufrimiento a los que mueren, sino que puede dejar secuelas en forma de duelo patológico para las personas cercanas y también para los profesionales de la salud, que en ocasiones son los únicos allí que brindan

Las personas con COVID-19 también están aisladas y pierden el contacto con sus familiares, como ocurre con las familias cuando un ser querido ingresa en el hospital. Los sentimientos de rabia, enfado, frustración y culpa son comunes durante el encierro y pueden complicar la convivencia. Según encuestas realizadas durante el encierro, se recomienda autolimitar el consumo de noticias sobre la pandemia, hacer ejercicio, mantener una dieta saludable y participar en una variedad de actividades de ocio, tanto en familia como individualmente. Las técnicas de relajación y atención plena también pueden ser útiles, y evitar pasar tiempo frente a la pantalla antes de acostarse puede prevenir el insomnio.

A medida que se relaja el bloqueo, algunos de estos trastornos emocionales desaparecerán, pero algunas personas también pueden mostrar efectos retardados en forma de trastornos de ansiedad y depresión.

Es por ello de la necesidad de ofrecer una atención psiquiátrica de calidad y seguridad. Múltiples estudios señalan que el alcance que involucra voz y / o video es superior al correo electrónico y los mensajes de texto, planteándose la consulta por videollamada y solución de alta calidad para nuestra situación actual.

Una de las primeras medidas adoptadas universalmente en todos los países es la transición a la atención remota a través de teléfono, chat o videollamada (Revista de Psiquiatría y Salud Mental Volume 13, Issue 2, April–June 2020, 105-110). Sin duda, el campo de la salud mental es uno de los que mejor se adapta a este cambio, ya que el examen físico es generalmente menos crucial que en otras condiciones. Aun así, el examen psicopatológico es más limitado, sobre todo si se utiliza la vía telefónica, sólo audio, sin información visual. Si bien es previsible que tras la pandemia se vuelva al formato de las visitas presenciales, esta crisis ha dejado claro que se pueden salvar muchos viajes innecesarios y que la telecomunicación puede, al menos en parte, sustituir o complementar la visita en persona. Esta es sin duda una de las lecciones que haríamos bien en aprender después del brote de COVID-19. Por tanto, la mHealth o la salud móvil va a jugar un papel cada vez más importante y puede utilizarse también en beneficio de la salud mental, siempre que se tengan debidamente en cuenta los aspectos de confidencialidad y protección de datos. La psiquiatría posterior al COVID-16 utilizará recursos digitales, como aplicaciones, mucho más para brindar servicios de salud mental, como un instrumento tanto para la gestión de casos como para el empoderamiento.