Crisis de ansiedad

El trastorno de angustia se caracteriza por la aparición de crisis de angustia que provocan:

  • Inquietud persistente por la posibilidad de tener más crisis.
  • Preocupación por las implicaciones de las crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto, “volverse loco”).
  • Cambios en el comportamiento relacionados con las crisis, como las llamadas “conductas de evitación y la agorafobia”. Se temen y evitan determinados lugares o situaciones como: ir en tren, metro o autobús, ir a centros comerciales, lugares con mucha gente o de donde no se pueda salir con facilidad.

Crisis de angustia

Es el síntoma principal del trastorno de angustia. Se caracteriza por la aparición repentina e incontenible de miedo o malestar intenso que se inicia bruscamente y alcanza su punto máximo en los primeros 10 minutos, pudiendo durar hasta 1 o 2 horas, con síntomas físicos como:

  • Opresión, sensación de ahogo
  • Palpitaciones, sacudidas del corazón
  • Sudoración, escalofríos o sofocaciones
  • Náuseas, sensación de atragantarse
  • Mareo o desmayo
  • Miedo a perder el control o volverse loco, miedo a morir

“No puedo más, me ahogo… el corazón se me sale del pecho, se me va la cabeza, voy a volverme loca. No me toquéis, no me habléis… voy a estallar.”

Consejos para superar sus crisis de ansiedad

  • Es importante que recuerde que no está ante un peligro fuerte, ni tan grave como pueda llegar a creer. No sucederá nada peor.
  • No permita que el pánico aumente con otros pensamientos atemorizadores. Interrumpa lo que esté pensando y observará que así el miedo comienza a desaparecer por sí mismo.
  • Intente calmarse y relajarse poco a poco.
  • Practique una respiración lenta y relajada. Imagine que es un globo que se hincha lentamente y luego se deshincha.
  • Espere y deje tiempo al miedo para que se pase.
  • Piense en el avance que ha hecho hasta ahora, a pesar de todas las dificultades. Piense en lo satisfecho que estará cuando lo consiga.
  • Cuando empiece a sentirse mejor y esté dispuesto a continuar, comience de forma tranquila y relajada. No hay necesidad de esfuerzo ni prisas.
  • Intente distraerse, ahora que el nerviosismo ha bajado. Hable con alguien, dé un paseo, etc.
  • Siga las recomendaciones de su psiquiatra. En ocasiones existe la consigna de utilizar un ansiolítico de acción rápida.