Diagnóstico

El diagnóstico es eminentemente clínico, es decir, no existe ninguna analítica, prueba de imagen, test genético, que pueda diagnosticar el trastorno. Se precisa de un psiquiatra experimentado para poder afirmar tal diagnóstico, en base a la aparición de síntomas y su evolución, así como de pruebas complementarias que descarten otros orígenes del trastorno.

El TOC en niños comienza entre los 7 a 10 años y tiene una prevalencia de entre 0,3 al 1,9 por ciento en niños y adolescentes. Un 33 por ciento de los adultos con TOC dicen que sus síntomas empezaron en la infancia. Frecuentemente el niño se avergüenza de sus compulsiones porque no son lógicas, pero no las puede evitar, por miedo a que algo mucho peor suceda. A veces los síntomas afectan mucho al niño en el colegio. Otras veces sólo están presentes en casa, y los padres puede creer que el niño los hace para fastidiarles.

El TOC es más frecuente de lo que se creía hace años. Se calcula que aproximadamente el 2 por ciento de la población lo padece. Esta cifra incluye la estimación de pacientes que encubren su enfermedad y que todavía no han sido diagnosticados.